
Escribe Juan Carlos Argüello, jefe de Redacción de Misiones On Line
¿Un empleo fijo? Qué monotonía! Es mucho más hermoso cambiar y aceptar nuevos desafíos. El primer ministro italiano, Mario Monti, sorprendió a la sociedad italiana al anunciar que no habrá un puesto de trabajo fijo para toda la vida. Y se ha ganado la indignación de sus compatriotas, especialmente de los jóvenes, cuando trató de dulcificar el mensaje añadiendo que trabajar siempre en el mismo sitio resulta monótono. Las reacciones no se hicieron esperar y las críticas fueron furibundas. Sus palabras revelan no solo una forma de pensar, sino la grave situación por la que está atravesando la vieja Europa con un modelo político más preocupado en no defraudar a bancos y financieras que en el presente y futuro de sus sociedades.
Monti pretende que Italia cuente con un mercado de trabajo flexible, donde sea más fácil contratar y despedir al trabajador, un mercado en el que se supere el "el terrible apartheid", según expresión del primer ministro, ""entre un grupo de trabajadores que tienen muchos derechos y otros que no tienen ninguno o ni siquiera tienen acceso al mercado laboral". En un país en el que el desempleo de los jóvenes de entre 15 y 24 años llega al 31 por ciento y más de un millón de menores de 35 años no encuentran trabajo, la frase no ha sido muy bien acogida.
Ese modo de ver la política ya fue usado en la Argentina. La flexibilidad laboral fue una de las máximas del gobierno de Carlos Menem y produjo el escándalo de las coimas en el Senado que derivó en el principio del fin del gobierno de Fernando De la Rúa, en un país con millones de desempleados y una crisis asfixiante. Aunque sea la misma piedra, los mandatarios, más tecnócratas que políticos, tropiezan una y otra vez con ella. En Italia, la flexibilidad laboral se aplicará con o sin acuerdo con las partes sociales, deslizó Monti, ex fue asesor de multinacionales como Goldman Sachs y Coca-Cola.
España no está mejor y el encargado de sacarla de la crisis es un ex directivo del banco Lehman Brothers, cuya quiebra en 2008 es tristemente recordada como el preludio de una recesión global. Luis de Guindos, el ministro de Economía español, fue el máximo responsable en España y Portugal del banco estadounidense entre abril de 2006 y septiembre de 2008 cuando entró en bancarrota. Entonces, ocupaba un asiento en su comité ejecutivo mundial.
Designado por Mariano Rajoy en diciembre del año pasado, hasta ahora no pudo hacer demasiado para frenar la sangría del empleo. Los desempleados ya son más de 5,2 millones, con 177.470 nuevos en enero.
Pero si el desempleo por sí mismo ya supone el principal problema de España, el juvenil es dramático. El 63 por ciento de los adolescentes entre 16 y 19 años y el 43 de los jóvenes de 20 a 24 años se encuentran en situación de desempleo. Para "contrarrestar" esta situación, los economistas ortodoxos plantean más flexibilidad y que los jóvenes se banquen un tiempo los desaciertos mayores, con un salario mínimo -actualmente en 641,40 euros mensuales- inferior que los demás. El capitalismo entendido de esta manera, está en ruinas, pero que la pague otro. Toda una generación podría quedar sin los conocimientos profesionales necesarios y experiencia para llevar una vida prospera, al mismo tiempo que consumen los programas de asistencia social en lugar de aportar impuestos para mantenerlos.
España e Italia son los ejemplos más duros de un fantasma que recorre toda Europa, donde, en promedio, la desocupación alcanzó a 10,45 por ciento en diciembre, la más alta desde la adopción del euro en 1999. Desde que comenzó la crisis capitalista en Europa hace dos años han primado los recortes sociales, la reducción del gasto público y el aumento de los impuestos.
En Argentina, después de la explosión de 2001 se cambió lentamente de modelo y desde 2003 se revirtió la tendencia de la desocupación, la pobreza extrema y la falta de inversiones y desarrollo. Los jóvenes que se fueron, hoy están volviendo, en muchos casos acompañados por amigos europeos con el mismo agobio que se sintió aquí hace diez o doce años.
Al tercer trimestre de 2011 la desocupación fue del 7 por ciento, pero la presidenta Cristina Fernández anticipó que ese piso fue traspasado y que el 2012 comenzó con un índice de desocupación del 6,7 por ciento. Las provincias en cuyas ciudades es menor el índice de desocupación son Santa Cruz (3,8), San Luis (1,5%), La Pampa (3%), Misiones (3,2%), Chaco (3,4%) y Formosa (3%). Mientras que, aquellas con mayor índice de desocupación en zonas urbanas son Catamarca (10%), Salta (9,4%), Santiago del Estero (8,7) y la provincia de Buenos Aires (8,3). La mitad de lo que hoy padecen los países del "primer mundo".
A contramano de las políticas a la que sometían al país y que se imponen ahora en Europa y un poco en Estados Unidos, Argentina apostó por robustecer la economía real, con industrialización y un mercado interno de alto consumo. Así cayó el desempleo y mejoraron todos los indicadores sociales.
Una de las principales críticas a la Argentina es que se salió demasiado de las recetas tradicionales. Pero hoy, en medio de las señales de alerta máxima que hay en varias de las economías del globo, junto a América Latina, Argentina conforma un llamativo oasis. Mientras Italia y España prometen flexibilidad, aquí se negocian paritarias sin piso ni techo como ratificó la Presidenta y se otorgaron nuevos aumentos a los jubilados.
En su discurso del pasado miércoles Cristina Kirchner reafirmó la idea de la "sintonía fina". En ese contexto, se negó a establecer techo a las negociaciones salariales , señalando que es pertinencia de empresarios y trabajadores fijar los niveles de incremento, determinando la rentabilidad asociada a la productividad empresaria, como referencia en la negociación. El Gobierno decide apostar a elevar salarios sin afectar la competitividad de la economía, pero también advierte que si la rentabilidad empresaria es elevada -y ahora se pondrá la lupa sobre ello-, las cesiones hacia el sector obrero, deberán ser mayores.
El nuevo aumento a los jubilados, del 17 por ciento, anualizado resulta el 35 por ciento, lo que implica que las paritarias sectoriales podrían tomar como referencia los valores establecidos por el índice previsional. La discusión debe darse con racionalidad, lejos de los embates histéricos del camionero Hugo Moyano, quien pasó de ser uno de los defensores del modelo que recuperó las paritarias para ningunearlas ahora con argumentos poco sólidos y menores respaldos.
Moyano se está quedando solo en sus planteos y buena parte del PJ ya le dio la espalda. Aunque no tiene ADN peronista, el vicepresidente Amado Boudou está haciendo de enlace entre los caudillos del partido y los lineamientos de la Presidenta. Esa tarea se puso en práctica en Puerto Iguazú, destino elegido por Boudou para su primer viajer al interior como vice, donde se reunió con diputados y senadores peronistas para coordinar acciones partidarias y en el Congreso.
Las paritarias docentes, en tanto, arrancarán con un piso del 30 por ciento reclamado por los trabajadores y un 20 por ciento que ofrecerá el Gobierno. En Misiones se esperará el acuerdo nacional y, como en los últimos años, se equiparará, posiblemente con ayuda nacional, lo que se acuerde.
El gobernador Maurice Closs también anunció esta semana medidas de "sintonía fina". Anunció una suba del quince por ciento en los topes a las jubilaciones, lo que elevará el mínimo sin recortes a 6.670 pesos y a casi nueve mil para las más altos y de mayor edad. De este modo, se dio un paso más hacia la salida de la emergencia previsional, ley vigente desde 1990, cuando el ajuste permanente era la política imperante. La subida de los topes seguramente impulsará la jubilación de numerosos funcionarios que todavía siguen marcando tarjeta para no perder poder adquisitivo.
No será la única medida que involucre al Instituto de Previsión Social. En los próximos días se anunciará la modificación del actual sistema de redes prestacionales que no tuvo el efecto deseado de alimentar la competencia y mejorar el servicio a los afiliados. Se pasaría a un sistema liberado, con los mismos médicos, pero dando la posibilidad al afiliado que elija a quien quiera para atenderse. Actualmente si un especialista pertenece a la otra red a la del afiliado, no puede acceder a él.
En paralelo, se concretó la caída de los débitos laborales en el sector educativo, que obligará a más de 1.100 docentes a volver a las aulas u optar por seguir en su lugar actual de trabajo, donde perderá el Incentivo Docente al perder su estado de situación frente al aula. Se ahorraría así cinco millones de pesos mensuales, que se elevan a 20 millones con las licencias médicas, que, en buena parte, no están debidamente justificadas bajo la difusa calificación de estrés o problemas psiquiátricos en una proporción que sería alarmante si fuera cierta. De ahora en más, las licencias serán revisadas y los débitos serán cuestiones excepciones que deberán contar con el aval directo del Gobernador.
Pese a que fue uno de los planteos de los gremios docentes para transparentar el sistema y evitar "acomodos", ya hubo quejas de algunos dirigentes porque por primera vez se decidió revisar en forma exhaustiva la tarea que realizan -y la que no- los docentes.

