
Política | lunes 7 julio 2008 | 22:09:00 hs
Lugo no es un político tradicional. Disfruta del contacto con la gente y aunque está rodeado de seguridad, es mucho menos rígida que las tradicionales
No es un político tradicional. Su larga trayectoria religiosa, ubica a Fernando Lugo lejos del protocolo y de las ínfulas del poder. No tuvo problemas para meterse al barro de la zona más castigada de Encarnación, comer en un restaurante como un cliente más, aunque con numerosos invitados, incluidos los periodistas que siguieron su primera visita a Itapúa después de haber ganado las elecciones.
Pero tampoco parece demasiado acostumbrado al acoso periodístico. "Me están secuestrando", dijo cuando lo rodeaba la jauría que lo había seguido desde temprano sin poder obtener una sola palabra.
Pese a los aplausos con que lo despidieron los habitantes de la zona baja encarnacena, políticamente su recepción fue fría: el intendente de Encarnación, Juan Alberto Schmalko y el gobernador electo de Itapúa, Juan Afara, son colorados y ninguno de ellos se acercó a hablar con el ex obispo.
Después del primer contacto con periodistas encarnacenos y posadeños, Lugo fue a almorzar al restaurante Chino Rubí, de un shopping encarnaceno rodeado de un imponente operativo de seguridad.
Pero los uniformados del Ejército y la Policía, se mostraron del mismo modo, afables con el periodismo y permisivos con los clientes del restaurante que buscaban una foto con el flamante Presidente. Lugo no tuvo problemas en sacarse fotos con los comensales y con los periodistas a quienes invitó a su asunción el próximo 15 de agosto.
Después de las fotos, Lugo partió hacia el aeropuerto de Quiteria, en una lujosa camioneta Hummer, prestada por un empresario encarnaceno que lo ayudó en la campaña.





