
Policiales | martes 9 marzo 2010 | 23:24:00 hs
Leonel “Ronaldiño” Peyrán fue condenado a 13 años y cuatro meses de prisión acusado de homicidio en ocasión de robo; José Luis Miguel a seis años y seis meses, por partícipe secundario; y Muis Alberto Meller a tres años y tres meses, por encubrimiento.
Los asesinos del contador José María Piccoli fueron condenados en un juicio abreviado, uno de ellos esatría en condiciones de salir en libertad.
Leonel Peyrán, alias “Ronaldiño”; José Luis Miguel y Luis Alberto Meller confesaron ser culpables del homicidio del contador José María Piccolí, ocurrido el 1 de abril de 2005, y recibieron sus condenas en un juicio abreviado.
El tribunal penal presidido por el juez Alfredo Escribano, quien fue secundado por los magistrados Marcela Leiva y César Jiménez, aceptaron la sentencia propuesta por los defensores y el fiscal de la causa, a través de la cual Leonel Peyrán fue condenado a trece años y cuatro meses de prisión, acusado de homicidio en ocasión de robo; José Luis Miguel a seis años y seis meses de cárcel por el delito de partícipe secundario en homicidio en ocasión de robo, y Luis Alberto Meller a tres años y tres meses por encubrimiento.
Según informaron fuentes judiciales, José Luis Miguel estaría en condiciones de quedar en libertad en los próximos días, ya que cumplió con la tres cuarta parte de la condena que fija la ley. Su abogado ya habría presentado un pedido de excarcelación.
En tanto, Luis Alberto Meller, quien recibió la menor pena, quedaría detenido ya que tendría una condena anterior por un robo calificado.
Por el homicidio continúa prófugo Pedro Antonio “Leca” Figueredo, quien está indicado como autor del hecho y cuenta con pedido de captura internacional.
En la investigación quedó establecido que el 1 de abril de 2005, el contador José María Piccolí, de 72 años, llegó en u vehículo a su casa ubicada en la avenida Comandante Rosales 2469 casi Francisco de Haro, de Posadas.
El profesional fue interceptado por al menos tres hombres, quienes se mostraron interesados en la compra de un vehículo que Piccolí tenía a la venta, es así que ingresaron hasta el garage de la casa, donde tras una discusión Leonel Peyran le efectuó varios disparos que terminaron con su vida.
En la misma escena se encontraba Pedro Antonio “Leca” Figueredo, quien si bien no apretó el gatillo del arma que mató a Piccolí, no hizo nada para impedir el homicidio. El hombre aún está prófugo de la justicia.
En tanto, el gitano José Luis Miguel estaba aguardando en la esquina de la casa del contador, haciendo de “campana”, y luego ayudó a los asesino a huir del lugar. Éste fue detenido meses después en la provincia de Entre Ríos.
Tras el homicidio, Peyrán, un hombre con un frondoso prontuario delictivo que pasó por varias cárceles donde dejó algun incidente con los demás detenidos, vendió el arma utilizada en el crimen.
La pistola calibre nueve milímetros tenía la numeración limada y fue vendida en su momento por 400 pesos y una cantidad marihuana, con la advertencia que había sido utilizada en un homicidio.
El arma fue utlizada luego por Luis Alberto Meller, de 35 años; y Luis Eduardo Lafata, de 27, quienes fueron detenidos luego de un robo y por la declaración de un menor a quien le habían exhibido la pistola en varias oportunidades.
Un caso que desató un escándalo nacional
La muerte del contador José María Piccoli tiene a un prófugo célebre: Pedro Antonio "Leca" Figueredo, quien está acusado del homicidio y se encontraría en Buenos Aires. La búsqueda de Leca fue el justificativo para que los jueces Horacio Gallardo y José Luis Rey autorizaran escuchas telefónicas al dirigente de la AMIA, Sergio Burstein, al empresario Carlos Ávila y una decena de hombres de negocios y abogados de Buenos Aires, que supuestamente estaban en contacto con el delincuente y con una banda de piratas del asfalto.
Ambos jueces están irán a juicio político, ya que los números intervenidos nada tenían que ver con el homicidio del contador ni con el prófugo, sino que eran aportados por el espía Ciro James, quien trabajaba para Mauricio Macri, en aparente complicidad con policías misioneros y, se tratará de determinar, con los magistrados.
Mientras tanto, Leca Figueredo sigue en libertad. Pero a los jueces, el magistrado federal Norberto Oyarbide, pretende incluirlos en una causa por asociación ilícita, que incluye al ex comisario de la Federal, Jorge Palacios.




