
Priebke era uno de los últimos criminales de guerra nazi que quedaban con vida. Vivió Bariloche cerca de 40 años hasta que fue descubierto y extraditado a Italia en 1995.
Erich Priebke, ex oficial de las SS (SchutzStaffel), murió a los 100 años de edad, según su abogado, Paolo Giachini, afirmando que el ex militar nazi dejó una entrevista escrita y un video como «testamento humano y político». Priebke había sido detenido en la Argentina en 1994 tras haber vivido en el anonimato más de 40 años, fue extraditado en 1995 y juzgado en Italia, donde cumplía reclusión domiciliaria por razones de salud.
Él había sido condenado a cadena perpetua en 1998 por su participación en la masacre de las Fosas Ardeatinas, el crimen masivo más importante cometido por las tropas hitlerianas en Italia: 335 rehenes civiles, entre ellos 75 judíos, fueron ejecutados con un tiro al cuello el 24 de marzo de 1944 en represalia por un ataque de la resistencia contra una unidad de las SS.
Erich Priebke nació en Hennigsdorf, Alemania, el 29/07/1913; y murió en Roma, Italia, hoy viernes 11/10/2013. Fue condenado a reclusión peerpetua por acciones cometidas como «Hauptsturmführer» en la SS (SchutzStaffel). Él fue uno de los últimos criminales de guerra nazi que quedaban vivos.
Priebke fue asistente de Herbert Kappler, quien comandó la Masacre de las Fosas Ardeatinas, en la que murieron 335 italianos.
El 23 de marzo de 1944, miembros de las resistencias italianas, del Partito d’Azione (Partido de Acción), mataron a 31 soldados alemanes pertenecientes a una compañía de la policía militar SS con una bomba oculta en un carro de basura mientras marchaban en formación por la Vía Rasella de Roma volviendo del campo a su cuartel tras realizar maniobras; también murieron dos civiles italianos.
Adolf Hitler se enteró del suceso y mandó ejecutar como represalia 10 italianos por alemán muerto, aunque al final se redondeó la suma a 335 civiles.
El régimen nazi eligió a Herbert Kappler para confeccionar la lista que se realizó con presos condenados a muerte en espera de ejecución, presos en espera de juicio pero cuya sentencia conllevaría la pena de muerte, 75 judíos detenidos en espera de recibirse la orden de deportación a campos de exterminio y personas recientemente acusadas de terrorismo pero dejadas en libertad por falta de pruebas.
Los presos se encontraban en diversas cárceles romanas que dependían del mando militar alemán, de las SS, del gobierno italiano y de una formación paramilitar fascista. El 24/03/1944, el entonces teniente Priebke y Karl Hass, también de la SS, con camiones facilitados por el ejército alemán, llevaron a los seleccionados a las Fosas Ardeatinas, unas minas abandonadas en el extrarradio de Roma, y los introdujeron en ellas en grupos de a 5, ejecutándolos con tiros en la nuca. Dinamiteros del ejército alemán sellaron a continuación las entradas a las minas.
Luego de la guerra, Priebke gozó de la ayuda de la organización ODESSA, que lo ayudó a escapar de un campo de prisioneros inglés ubicado al noreste de Italia en 1946, y luego arribar a la Argentina. Pasó un muy breve tiempo en Buenos Aires y luego viajó hacia San Carlos de Bariloche, ayudado por otro ex-miembro de las SS, Reinhard Kopps.
Cuando Priebke se radicó en Bariloche comenzó a dirigir el Instituto Cultural Germano Argentino Bariloche, y su colegio primario y secundario, el Instituto Primo Capraro.
Priebke comenzó a ganarse el afecto de la comunidad. Su nombre Erich fue cambiado a Erico, tal como se lo conoció por muchísimos años. Priebke era considerado como un vecino ejemplar.
En 1991, su participación en la masacre de Roma fue denunciada en el libro El Pintor de la Suiza Argentina, de Esteban Buch, junto con la historia de otros nazis radicados en Bariloche desde los años ’50.
Sam Donaldson, un periodista cazanoticias, había estado tras los pasos de Kopps, y al entrevistarlo y mencionar que era un criminal de guerra, Kopps reveló que el verdadero criminal de guerra no era él, sino Priebke, delatando a su connacional, cuyo destino hasta ese momento era desconocido.
En 1994, 50 años después de la masacre, Priebke fue ubicado después de un trabajo arduo basado en el libro de Buch, y forzado a una entrevista en la calle por el periodista estadounidense Sam Donaldson de la cadena de noticias ABC.
Priebke consideró que no era ya un riesgo referirse al incidente y reconoció su autoría en los asesinatos en Italia demostrándo un cierto grado de lamentación por los hechos ocurridos alegando que recibió órdenes superiores y su deber era ejecutarlas. Al ser interpelado como un criminal de guerra, Priebke terminó abruptamente la improvisada entrevista.
Después de numerosas apelaciones en marzo de 1998, Priebke fue condenado a cadena perpetua pero debido a su avanzada edad y a las leyes italianas actualmente cumple un arresto domiciliario en Italia.
Reinhard Kopps, ex-agente SS de la Abwehr y que usaba el nombre de chapa de Juan Reinhard Maler falleció el 12 de septiembre de 2001, también en Bariloche.
FUENTE: Urgente24.com



