
Escribe Adolfo Safrán
jueves 5 julio 2012
Hace un par de meses que se viene aplicando el “cepo cambiario” en nuestro país, la restricción para acceder a las divisas extranjeras en el mercado oficial, y mucho se ha dicho hasta ahora acerca de los síntomas y de las consecuencias de estos hechos y muchas de esas manifestaciones no son acertadas, y aportan más a la confusión que a la clarificación de la actual situación económica de nuestro país.
a) Depreciar la moneda: Por el incremento en la Demanda de Dólares, si el BCRA no quería perder más Reservas, podía dejar elevar el Tipo de Cambio Nominal. Esta opción le habría devuelto a la economía argentina gran parte de su competitividad que ha perdido en los últimos años por el crecimiento interno de los precios frente a la bastante estable paridad cambiaria: dicho de otro modo en los últimos años los costos, salarios y precios domésticos en Argentina han crecido a una tasa mucho mayor de la depreciación del Peso frente a las demás monedas. También nos habría servido para responder a la depreciación del Real ocurrida en los últimos meses y que afecta tanto al comercio bilateral como a las ciudades fronterizas argentinas. ¿Por qué no eligió esta opción?: Estimo que por los siguiente motivos: I) Porque en el mes de abril de 2012 se estaban discutiendo las paritarias de la gran mayoría de los convenios colectivos, y las expectativas sindicales hubieran alentado mayores incrementos salariales de producirse una depreciación del Peso Argentino justamente en esos meses. II) Porque el origen de la presión de demanda era un ataque especulativo de sectores agroexportadoras que con una depreciación del 15% de la moneda hubieran obtenido pingües ganancias. III) Porque el B.C.R.A tenía más poder que el mercado, y podía ganar esa “pulseada” y aún la tiene: al 15 de junio de 2012 las Reservas Internacionales del BCRA sumaban U$D 46.504 millones, y la circulación monetaria (billetes y monedas) $164.079 millones. ¿Qué significa esto? Que si el BCRA tuviera que salir a vender Dólares para contener el incremento en su Demanda tiene reservas excedentes en un 27,5%, explicado de otro modo: si ante el aumento en la demanda de Dólares el BCRA actuara ofreciendo Dólares (vendiendo sus Reservas a cambio de Pesos) podría literalmente “secar” la plaza de circulante nacional con lo cual no habría posibilidad de seguir demandando dólares y aún así el BCRA tendría Reservas Disponibles (U$D 10.042 millones aproximadamente). Habiendo cerrado la mayor parte de los acuerdos salariales del 2012, el Gobierno puede ahora planificar una depreciación del Peso para lo que resta del año.
b) Recesión: Si el Gobierno ante la presión del mercado por la mayor demanda de Dólares hubiera actuado ofreciendo Dólares conforme lo expliqué en el punto anterior, la consecuencia en la economía “real” sería catastrófica. La reducción del circulante hubiera resentido las transacciones económicas domésticas y la economía argentina sin duda alguna habría ingresado en el 2do trimestre de 2012 en un proceso de recesión. Afortunadamente, ésta no fue una opción para el Gobierno Nacional por su perjuicio para las empresas, comercios, y trabajadores.
c) “Cepo” Cambiario: Es una medida totalmente heterodoxa, propia de un Gobierno con una filosofía de intervención en los mercados. Por supuesto que solamente tiene aplicación efectiva de muy poco corto plazo porque está demostrado que a largo plazo, el mercado “negro” termina imponiéndose. Si el Gobierno no quería depreciar el Peso antes de cerrar el primer trimestre, ésta por más heterodoxa ha sido más acertada que la opción b). No afectó a la economía real, pues en realidad lo que ha afectado a la producción de bienes y servicios fue el cierre arbitrario de importaciones (pero que constituye otra medida diferente) que está perjudicando a muchos sectores industriales que ante la falta de insumos deben paralizar la producción lo cual es un contrasentido.
Es indudable que en el año 2012 la economía argentina viene creciendo a mucho menor ritmo de lo que vino haciéndolo hasta el año pasado. Aunque algunos economistas (en especial lo más identificados con la oposición al Gobierno K) ya hablan de recesión, los indicadores no son concluyentes. Veamos algunos datos:

Si observamos estos indicadores, vemos que el panorama no es del todo sombrío como señalan algunos gurúes en especial de origen más ortodoxo ni tan promisorio como lo indican otra corriente de economistas más oficialistas.
El mercado interno aún no entró en recesión: la recaudación del IVA de mayo que mantiene estrecha relación con las ventas de las empresas creció un 30,6%, la Recaudación del Impuesto al cheque que también depende del movimiento bancario y por lo tanto de la actividad económica real creció un 24,2% en mayo, la recaudación de Aportes y Contribuciones en un 29,5% y 38% respectivamente.
Lo que está complicando a la economía doméstica es: i) la crisis externa que resiente las exportaciones argentinas y por ende la Demanda Agregada de Bienes y Servicios Interiores, y ii) la restricción a las importaciones: que junto a i) afectó significativamente la recaudación impositiva del Gobierno Nacional y que obliga a éste y a los gobiernos provinciales a morigerar el crecimiento del Gasto Público como motorizador de la economía en épocas donde la actividad puede presentar síntomas de ralentización. Obsérvese que la recaudación del IVA proveniente del comercio exterior cayó un 3,5% en mayo.
Para responder a esta pregunta hay que basarse en lo que se conoce como la PPA (PARIDAD DEL PODER ADQUISITIVO de la moneda) y que consiste en comparar los precios internos con los precios internos de productos similares de otros países (lo más usual es comparar el precio de las Hamburguesas MacDonalds por su homogeneidad).
Este relevamiento de precios fue realizado en la última semana de mayo en comercios de Posadas, Encarnación (Paraguay) y Dionisio Sequeira (Brasil).
En relación a diferentes productos de Paraguay la conclusión es dispar porque al 29 de junio $1 cuesta G 1.003,41 y la relación de PPA indica que algunos productos en Encarnación tienen un precio por debajo de esa cotización mientras que para otros se encuentra por encima. En un promedio simple de estos productos el PPA es $1= G1.016,51.
Sin embargo, la relación con los productos en Brasil es diferente, considerando que al 29-06-2012 R$1=$2,25. En la mayoría de los casos la PPA nos marca que nuestro Peso Argentino se encuentra sobrepreciado entre un 17% y un 126%. Esta relación es naturalmente mucho más importante por los fuertes vínculos comerciales que Argentina tiene hoy con Brasil. Considerando el PPA promedio de estos productos arroja una relación necesaria de R$1= $3,11 lo que representa una depreciación del Peso en un 38% y un dólar de $6,22 algo que no sucederá a corto plazo pero que obliga a pensar al Gobierno en la real necesidad de dejar que el Dólar fluctúe y se ubique a valores más reales de acuerdo a los precios internos de nuestro país, y que ayudará a evitar que nuestra economía se siga desacelerando.
No podía dejar de hacer este análisis, porque desde aquella expresión fallida del ex ministro de economía L. Sigaut, que afirmó que quien apostaba al Dólar perdía, y que las circunstancias de ese momento desmintieron sus pronósticos, parecería que se ha instalado en nuestro país la creencia “que apostando al Dólar, siempre se gana”, y aquí va una breve reflexión: El dólar actúa como cualquier otro activo (el oro, una propiedad, la tenencia de mercaderías, etc) y el tenedor de ese activo puede tener “Resultados por Tenencia” positivos (ganancias) o negativos (pérdidas) depende el momento en que haya comprado ese activo y la fecha de corte que este analizando el resultado obtenido. Quien compró Dólares desde el 2010 en adelante, “perdió”, porque el incremento del Tipo de Cambio no alcanzó a la inflación interna argentina (quien compró dólares en el 2010 no puede comprarse hoy la misma cantidad de bienes que en el 2010). Tampoco los que con la euforia acudieron al mercado informal en mayo 2012 comprando dólares a $6,50, también perdieron… en definitiva hay que reformular aquella expresión fatídica por “quien apuesta al Dólar, no siempre gana…”





